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La nueva alquimia de los desechos

  • Cómo puede un nuevo sistema de disposición de desechos en su cocina ahorrar dinero, crear una fuente sostenible de energía y luchar contra el cambio climático.

    ilustración por Matt Stevens

    Tiempo atrás, el exceso de desechos parecía ser simplemente uno de los resultados inevitables de las economías de consumo avanzadas. Estados Unidos era la Prueba A, con industrias, edificios de oficinas y hogares que producían millones de toneladas de desechos cada año; un record mundial de 4,4 libras por persona por día en el 2012, de acuerdo con la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos. El resultado: vertederos desbordados y gases de efecto invernadero dañinos liberados a la atmósfera mientras la basura se descomponía.

    Eso era antes. El reciclaje ha ayudado a abordar parte del problema de los vertederos desviando grandes cantidades de productos de papel, vidrio, metal y plástico. Y ahora también llega la solución para los desechos de alimentos orgánicos—una solución que promete no solo limitar con el crecimiento de los vertederos y disminuir las emisiones de los gases de efecto invernadero, sino también crear una nueva fuente de energía barata y renovable que puede llevar a los pueblos y ciudades de Estados Unidos hacia el futuro.

    Los desechos de alimentos representan el mayor índice de basura de los hogares estadounidenses, con más de 36 millones de toneladas generados cada año. Cuando las sobras de los alimentos terminan en vertederos producen metano, un gas de efecto invernadero que es 21 veces más potente que el CO2 en relación a la retención del calor en la atmósfera.

    La solución está tan cercano como el fregadero de la cocina.

    Casi la mitad de los hogares en Estados Unidos tiene un triturador de basura en la cocina, pero hasta ahora la mayoría de los ciudadanos ha pensado en estos dispositivos como herramientas de conveniencia, si es que alguna vez pensaron en ellos.

    Ya no más. En los últimos años, un número de ciudades estadounidenses, desde Tacoma hasta Chicago, Filadelfia y Boston,han estado trabajando para reposicionar el humilde basurero de cocina no como un dispositivo para eliminar un problema, sino como la clave para una solución ambiental y energética importante, una que puede incluso ahorrarle dinero a los contribuyentes.

    Para el Distrito de Alcantarillado Metropolitano de Milwaukee (MMSD), la meta es obtener el 100 por ciento de toda la energía que necesita para limpiar las aguas residuales de la región capturando el metano producido por los desechos orgánicos. Si esto suena como un logro pequeño, consideren que entre un 25 y un 30 por ciento de la factura eléctrica de un municipio se gasta en el tratamiento de aguas residuales.

    “Cuantas más sobras de alimentos nos envíen, mejor para nosotros”, dice Bill Graffin del MMSD, “Y cuanta más energía produzcamos, menos [dinero] tenemos que recolectar para pagar la energía”.

    Ciudades como Filadelfia, donde las calles estrechas se abarrotan fácilmente con las bolsas de basura y las facturas por manejo de desechos sólidos están por las nubes (Filadelfia paga $59 por tonelada para incinerar su basura), están descubriendo que los trituradores de basura hacen el reciclaje de alimentos tan simple que no requiere casi nada de esfuerzo.

    “Esa es la razón por la que las ciudades también están viendo los trituradores como una gran herramienta como suma a su repertorio de opciones para manejar los desechos de alimentos”, dice Caron Baricovich de InSinkErator, una unidad de negocio de Emerson que fabrica trituradores de basura orgánica avanzados. “Son algo que los residentes quieren tener en sus cocinas y encuentran fácil de usar”.

    Las sobras de alimentos se convierten en energía por medio de un proceso biológico conocido como digestión anaeróbica, en el que las bacterias y otros microbios se alimentan de alimentos en descomposición que liberan metano. Mientras que la digestión anaeróbica no es nada nuevo y ha sido un componente clave en el tratamiento moderno de las aguas servidas, solo un 10 por ciento de estas instalaciones en los Estados Unidos están aprovechando ese metano para producir electricidad.

    Eso está comenzando a cambiar; más ciudades estadounidenses están invirtiendo en instalaciones de digestión anaeróbica que pueden capturar la energía que producen. Washington, D.C., ha invertido $450 millones en nuevas instalaciones para el tratamiento de aguas residuales capaces de producir suficiente electricidad para limpiar toda el agua de la ciudad y las cloacas, y desconectarse completamente de la red de electricidad de la ciudad.

    La investigación realizada por el equipo de InSinkErator de Emerson está tratando de definir exactamente qué condiciones producen la mayor cantidad de energía, incluyendo cuál es la mejor mezcla de desechos alimenticios para la digestión anaeróbica y cuál es el tiempo óptimo que permite a los microbios hacer su trabajo. Si los desechos están demasiado tiempo en el alcantarillado, dice Graffin de MMSD, “se pierde la cantidad de energía que se puede obtener”.

    Las instalaciones modernas para el tratamiento de aguas residuales y aguas servidas son grandes consumidoras de energía porque los microbios—“bichos” como Graffin los llama—utilizados en la digestión anaeróbica necesitan calor (100 grados Fahrenheit) y oxígeno para hacer su trabajo. “Limpiar agua requiere una cantidad enorme de energía”, dice Graffin, y esa es la razón por la que utilizar estos “bichos” para crear energía le resulta “un proyecto fantástico”.

    Mientras que las ciudades y sus residentes expanden los esfuerzos para volverse más sostenibles, crear energía a partir de alimentos desechados es una situación ventajosa para todos, soluciona un problema y a la vez crea un recurso. También es un buen modelo de círculo virtuoso, cuanto más se ingresa, más se obtiene.

    El mayor problema de Graffin es simplemente hacer que los ciudadanos y los empresarios de Milwaukee pongan más desechos orgánicos en el drenaje. “Estamos trabajando constantemente con industrias privadas y también con los expertos en InSinkErator para desarrollar el mejor plan de ataque para hacer que llegue más material orgánico a nuestros sistemas”, dice, “de esa forma podemos no solo crear más energía sino también alimentar a nuestros organismos”. ​