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La energía detrás de nuestro planeta conectado​

  • Sosteniendo la ilusión de magia digital que crean los programas, sitios online y aplicaciones existe una red global de centros de datos de última generación que consumen mucha energía.

    Monitor the connected planet with the Trellis monitoring platform

    ilustración por Matt Stevens

    ​​La característica que define al siglo 21 es la conectividad. Desde comercio e innovación hasta el transporte y uso personal, vivimos gran parte de nuestras vidas en línea, reproduciendo Netflix en nuestras tablets y revisando las novedades de Twitter mientras esperamos nuestro café en Starbucks. Compramos nuestros alimentos en FreshDirect, llamamos a Uber para pedir un taxi, hacemos reservaciones en OpenTable y pagamos más y más de todo lo que hacemos con aplicaciones como Square y Apple Pay.

    La columna vertebral de nuestro mundo digital, el lugar donde toda esa conectividad sucede, es el centro de datos, el lugar detrás del telón pero muy real donde esa la información invaluable se almacena y donde se encuentra la plataforma que hace que sean posibles todas esas tareas digitales que ahora son indispensables.

    Uno de los desafíos más urgentes que Internet deberá enfrentar en los próximos años es cómo podrán los centros de datos cumplir con las demandas de una conectividad global acelerada y el correspondiente crecimiento en las expectativas comerciales y de los consumidores y las demandas de energía. A medida que más empresas trasladen las funciones de sus computadoras a la nube y los usuarios de las economías emergentes comiencen a usar Internet, ¿cómo podemos administrar y construir mejores centros de datos para cubrir estas necesidades?

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    De repente es la 1:30 p.m. en la ciudad de New York y mucha gente que trabaja en oficinas están regresando a sus escritorios y volviendo a entrar en la autopista informática de Internet. En los centros de información más cercanos, miles de servidores están cobrando vida, teniendo que hacer que estas millones de conexiones sucedan y que creen la ilusión de que Internet está siempre mágicamente preparada. Muy lejos, del otro lado del mundo, los usuarios de Facebook en Estocolmo llegan a casa del trabajo y están iniciando sesión, y el sitio casi instantáneamente carga su página de inicio y fotos desde el centro de datos más cercano a cientos de millas.

    Por la rapidez con la que conecta a rincones distantes del mundo, a veces se piensa en Internet como una súper autopista. De hecho nuestra experiencia es similar a la de hacer un viaje, un viaje en el que podemos relajarnos y disfrutar de los paisajes. Mientras tanto, los centros de datos realizan el trabajo de hacer que la información deseada llegue del punto A al punto B. Sin los centros de datos, si realizáramos una búsqueda en Google o intentáramos actualizar nuestro estado, no obtendríamos ninguna respuesta.

    “Internet es como una ciudad de autopistas y estaciones de peaje, y desde la perspectiva del usuario, simplemente nos dormimos y despertamos en nuestro destino”, señala Theophilus Benson, profesor de ciencias de la computación de la Universidad de Duke y uno de los principales investigadores del tráfico en centros de datos. “No vemos ninguno de los peajes, no vemos al conductor salir de la autopista para cargar gasolina. No vemos cómo funciona ninguno de los mecanismos”.

    A pesar de que los usuarios promedio podemos no ver el funcionamiento de Internet, ciertamente sentimos el dolor cuando nuestros sitios y aplicaciones favoritas nos fallan, cuando se caen o funcionan con lentitud cuando más las necesitamos. La capacidad de un centro de datos para manejar grandes picos de actividad se basa en la capacidad de su servidor. Anticipar la capacidad es una de las funciones más cruciales de los centros de datos—y la clave para manejar picos y sobrecargas como los que se generan durante un lanzamiento muy esperado, una venta en línea de Black Friday, o una reseña que cuadriplica el tráfico de un sitio que no lo espera.

    ¿Cómo predecir la capacidad del servidor para las horas pico en las salas de los centros de datos? ¿Cómo determinar con precisión a qué bastidor agregar servidores para lidiar con picos de uso o cuáles desactivar para preservar energía en momentos de calma? Además: ¿Cómo mantener los servidores a la temperatura exacta y con los niveles de humedad necesarios para el desempeño óptimo?

    A medida que la huella de Internet crece y estas condiciones se vuelven más urgentes, están surgiendo nuevas herramientas digitales que hacen más fácil manejar estas funciones vitales, eliminan las suposiciones de los cálculos de capacidad y aumentan la eficacia energética. Por ejemplo, la plataforma Network Power’s Trellis™ de Emerson recolecta información en tiempo real sobre la carga de los servidores, su temperatura y el uso de energía mediante un dispositivo en un panel móvil. Esto permite a los administradores controlar minuciosamente sus instalaciones. Usando la plataforma Trellis™ se puede acceder a toda esa información de forma remota desde cualquier parte del mundo, incluso en una tablet o teléfono o mientras camina por el propio centro de datos.

    A diferencia de como experimentamos Internet, administrar centros de datos ha requerido mucho esfuerzo físico en el pasado ya que los especialistas de IT e instalación tenían que caminar físicamente por el edificio para obtener la información sobre capacidad y uso de energía que necesitaban. Herramientas como la plataforma Trellis™ ayudan a evitar esto, ofreciendo información precisa y detallada sobre cada servidor desde una plataforma centralizada. “Con el tiempo, [el manejo de los centros de datos] pasa de ser un proceso sumamente lento a ser un proceso más autónomo”, dice Gary Niederpruem, Vicepresidente de Marketing Global de Emerson Network Power.

    Hay muchos tipos de centros de datos, dice Niederpruem, dependiendo de las necesidades de los clientes. Estas instalaciones, como Internet misma, no son iguales para todos. “La idea de un centro de datos homogéneo no existe en este escenario”, dice Niederpruem. “El mercado de hoy está construido alrededor de cómo usted quiera construir la infraestructura del centro de datos de acuerdo con qué aplicaciones esté utilizando y en qué dimensión y escala vaya a usarlas”.

    Mientras que un tipo de centro de datos puede concentrarse en ser confiable y en tener altos niveles de seguridad y puede ser ideal para bancos o compañías de seguros médicos, otro puede alquilar capacidad de servidor de la nube a compañías como Uber o Netflix. Mientras tanto, Facebook, con más de 1.350 millones de usuarios activos por mes y aumentando, es lo que se conoce como una compañía a hiperescala, y su centro de datos necesita tener mega-capacidad, todo sin descuidar el uso de energía.

    Facebook ha construido sus dos primero centros de datos europeos en Luleå, Suecia, para servir mejor y acelerar el tiempo de carga para sus 250 millones de usuarios europeos. “Si estás en el Reino Unido o en Alemania o Dinamarca y haces algo en tu cuenta de Facebook, lo más probable es que esas fotos sean asignadas a ese centro de datos de Facebook en Luleå”, dice Niederpruem.

    El equipo de diseño de centros de datos de Emerson Network Power se asoció con Facebook para ayudar a la compañía a planear su segundo edificio en Luleå, utilizando técnicas de construcción modular prefabricada orientadas al futuro y de implementación eficiente. Como resultado, la construcción se completó en la mitad del tiempo normal y con solo una fracción de los costos típicos. Las instalaciones de Luleå se han convertido en uno de los centros de datos más eficientes y sostenibles en el mundo, alimentado al 100 por ciento con energía renovable y utilizando aire glacial del Ártico para enfriar los servidores de forma natural.

    Un informe de 2011 por Jonathan Koomey
    Estos centros de datos mantienen nuestra existencia moderna y tararean entre bambalinas. Las herramientas que ponen información vital en las manos de los administradores de centros de datos y nuevos tipos de arquitectura eficiente son las claves para optimizar estas instalaciones y prepararlas para el escenario en expansión de la Internet.

    En la medida en que mejore su funcionamiento, nosotros disfrutaremos de más velocidad, más fiabilidad y más eficiencia, y reduciremos nuestro impacto ambiental; todo esto mientras mantenemos la ilusión de que los usuarios de Internet simplemente hicieron clic en su buscador y el contenido apareció por arte de magia.​​​